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Cuidar la piel en verano

Aunque el verano ya va de salida, seguimos teniendo que buscar formas de adaptarnos a las temperaturas. Uno de los órganos que más sufren expuestos al sol y al calor es nuestra piel. La humedad, la radiación ultravioleta, la sal, el cloro, las cremas solares y demás factores son algunas de las afectaciones que nuestros poros tienen que enfrentar durante los meses estivales.

ACNÉ

Uno de los problemas más habituales es la congestión, inflamación e infección de los poros que tiene lugar cuando el sudor arrastra los residuos y suciedad acumulada en nuestra piel, especialmente si se combina con cremas solares.

La respuesta para evitarlo es sencilla. Sobra decir que una piel sana comienza con una buena alimentación en general, pero, para épocas de mayor necesidad, hay alimentos que podemos consumir para ayudarnos a llegar a ese punto extra: los antioxidantes, como la sandía, los tomates o los arándanos.

 

QUEMADURAS

Evidentemente, para proteger la piel de las quemaduras la prevención es fundamental; ya bien conocemos ese mandamiento de “vayas a donde vayas, el día que sea, crema solar siempre”. Aún así, podemos decir casi con total certeza que no hay verano en que nuestra piel no vea un día rojo, rojo… Por tanto, además de la protección solar SPF 50, es bueno ingerir alimentos con vitaminas A y B.

Hecho el daño, la mejor solución es el aloe; si consigues hacerte con una hoja de esta cactácea, ábrela por la mitad en vertical y raspa el gel que contiene en su interior. Sin más, puedes refrigerarlo en tu nevera y aplicártelo en cara, cuerpo y pelo cuando quieras, incluso como rutina hidratante y nutritiva.

 

PICADURAS

Los mosquitos e insectos son algo tan característico del verano como molesto. Cuando pican, lo primero es evitar rascarse pero, como es saber universal que evitarlo es una tarea prácticamente imposible, aplicar miel, aloe, vinagre de manzana o limón –eso sí, con cuidado de no exponernos al sol con limón en la piel para no mancharnos– ayuda a calmar el escozor, al ser alimentos con propiedades antibacterianas y antiinflamatorias. Incluso frotar un cubito de hielo sobre la roncha pede ayudar a endormecer la zona.

IRRITACIÓN

 

En verano aumenta la frecuencia de depilaciones y, con ella, las irritaciones en la piel. Cuando nos pasamos la cuchilla o nos hacemos la cera, es recomendable dejar pasar unas horas antes de exponernos al sol, la arena, el cloro o la sal.

Exfoliar e hidratar bien la piel es fundamental para evitar pelillos enquistados, además de dejarla descansar y recuperarse primero. Por eso, es recomendable hacerlo la tarde o noche anterior a nuestras actividades. Además, evitar productor que contengan alcohol ayuda a mantenerla hidratada y menos irritada.

 

 

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